Matutis


En el 2013, durante el Bicentenario de Barranquilla esta huella lituana cumplió 100 años de nacimiento. Como coincidencia, el 13 de julio de 1947, día de su cumpleaños, llegó a Barranquilla y tres años más tarde el obispo de la Diócesis, Monseñor Jesús Antonio Castro Becerra, lo nombró párroco de San Roque, donde siempre permaneció y desarrolló su hermosa obra.
Stanley María Matutis Cyzauskaité nació el 13 de julio de 1913 en la pequeña localidad de Kunzaiciai, vereda del municipio de Kúliai, Lituania, república báltica que perteneció a la Unión Soviética. Sus padres siempre lo apoyaron en su vocación sacerdotal desde la niñez y al terminar sus estudios de secundaria fue seleccionado para viajar al Ecuador. El 24 de febrero de 1935 comenzó su noviciado y al poco tiempo viajó a Colombia. El 2 de diciembre de 1945 en una Iglesia de Cundinamarca se consagró como sacerdote.
La idea de construir el Centro Social Don Bosco y las escuelas gratuitas fue su bandera, luego de la violencia y desórdenes que el 9 de abril de 1948, se desataron en toda Colombia con la muerte del Jorge Eliécer Gaitán. A pesar de la distancia geográfica con los hechos, el Colegio Salesiano San Roque fue quemado por una turba proveniente de la Zona Negra, muy cerca del sitio.
El Padre Matutis concibió su propuesta educativa como solución al comportamiento de las personas que intervinieron en la agresión contra el colegio. Su entusiasmo y compromiso lo llevó a recorrer casa por casa en la zona con el único norte de recuperar la dignidad humana de esta comunidad y mejorar su calidad de vida.
Fue un sacerdote que no descansó hasta conseguir donaciones públicas, privadas, de familias pudientes y organizaciones cívicas para terminar el Centro Social Don Bosco. Una de sus estrategias para recaudar fondos fue la Super Rifa Roqueña, que entregaba premios como casas y carro, con el único propósito de lograr construir lo mejor para el Centro Social, los jóvenes y los más necesitados.
El Centro Social ha beneficiado a miles de niños y jóvenes, de los cuales centenares están becados. Funciona actualmente en un área de 50 mil metros cuadrados, con edificios para aulas y talleres, un auditorio y un restaurante al servicio de los estudiantes, donde los más pobres, reciben almuerzo gratuito.
El padre Matutis fué el asesor y líder espiritual de los exalumnos por 50 años.